Drenaje Linfático Manual (DLM)


El sistema de circulación linfática discurre paralelo a la circulación sanguínea de retorno, por lo que también dispone de conductoros de grosor creciente, que son los capilares, colectores prenodales, ganglios linfáticos, troncos y grandes conductos (conducto torácico y gran vena linfática).

Fue descubierto en 1622 por el médico Gasparo Aselli, aunque su hallazgo fue publicado en 1627. En 1651 Jean Pecquet descubrió el conducto torácico y la cisterna que lleva su nombre a la altura de la boca del estómago. Las aportaciones de Thomas Bartholin y Paolo Mascagni permitieron conocer mejor su distribución corporal.

El sistema linfático está formado por la linfa, líquido de aspecto lechoso que recoge las moléculas grandes y otros materiales de desecho de las células que no pueden ser absorbidos por las pequeñas venas, y asume el transporte de las proteínas y de los glóbulos blancos.

Tiene por tanto dos funciones primordiales; una de transporte de materiales no absorbibles por la circulación venosa y otra de tipo inmunológico.

La movilización correcta de los líquidos (sangre y linfa) es esencial para una correcta nutrición celular.
El Drenaje Linfático Manual es una técnica que emplea manipulaciones indoloras y rítmicas de carácter lento en su aplicación y que sigue el sentido natual del sistema, efectuando movimientos de presión y descompresión.

Su origen se debe al matrimonio formado por Emil y Astrid Vodder en la década de los años 30 del siglo XX. Ambos, de forma bastante intuitiva y empírica, vieron como ciertas manipulaciones reducían el tamaño de los ganglios linfáticos de pacientes con enfermedades respiratorias crónicas que se trataban en diversos balnearios de la Costa Azul francesa, logrando una importante mejoría o su completa curación.

El DLM actúa sobre los edemas (del griego oidema, hinchazón), el sistema nervioso vegetativo, la musculatura lisa y estriada y el sistema inmunitario.

Indicaciones:
  • Linfedemas y lipedemas
  • Vértigos
  • Amigdalitis crónica
  • Otitis
  • Cefaleas
  • Sinusitis crónica
  • Bronquitis crónica y enfisematosa
  • Asma crónica
  • Estreñimiento y gases (estomacales e intestinales)
  • Hematomas
  • Cicatrices y queloides
  • Quemaduras solares
  • Afecciones articulares (artritis y artrosis)
  • Osteoporosis
  • Varices
  • Síndromes post-flebíticos (inflamación en venas) y post-trombósicos (coágulos)
  • Post-cirugía vascular, facial y maxilofacial
  • Contusiones, distensiones y esguinces
  • Post-liposucción
  • Obesidad
  • Alteraciones de la piel (acné, rosácea…)
  • Celulitis
  • Antienvejecimiento
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